Stéphane Mallarmé
"Oh la mística, oh la sangrante, oh la enamorada,
loca de aromas de cirio y de incienso que no supiste
qué Demonio te retorcía la noche en que, doliente,
lamiste un cuadro del Santo Corazón de Jesús.
Tus rodillas, endurecidas por las oraciones ensoñadoras,
beso, y tus pies también, que calmarían el mar.
Quiero hundir mi cabeza en tus muslos nerviosos
y llorar mi error bajo tu cilicio amargo:
allí, santa mía, embriagado por perfumes extáticos,
olvidando el negro Abismo y el Infinito amado
luego de haber entonado muy quedo largos cánticos
adormeceré mi mal sobre tu fresca carne."
loca de aromas de cirio y de incienso que no supiste
qué Demonio te retorcía la noche en que, doliente,
lamiste un cuadro del Santo Corazón de Jesús.
Tus rodillas, endurecidas por las oraciones ensoñadoras,
beso, y tus pies también, que calmarían el mar.
Quiero hundir mi cabeza en tus muslos nerviosos
y llorar mi error bajo tu cilicio amargo:
allí, santa mía, embriagado por perfumes extáticos,
olvidando el negro Abismo y el Infinito amado
luego de haber entonado muy quedo largos cánticos
adormeceré mi mal sobre tu fresca carne."
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